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REVIVIENDO LA MANAGUA DE 1972

Jaime Caldera Fuentes

INTRODUCCIÓN

EL POR QUÉ DE ESTE LIBRO

Estimados y apreciados lectores: Es un placer saludarles y desearles que lo mejor de la vida, esté siempre presente con ustedes y por supuesto con sus queridas familias. Quiero agradecer sinceramente por la acogida que brindaron a mi primera y formal experiencia literaria como lo es el libro: “Vivencias de un joven en la vieja Managua”, en la cual describí mis aventuras de niñez y juventud en nuestra querida ciudad, hasta el 23 de diciembre de 1972, día fatal por el terremoto que nos arrebató nuestros sueños e ilusiones y casi nuestras vidas.

De inmediato comencé a recopilar artículos diversos, apuntes a medio terminar, investigaciones y datos obtenidos a nivel familiar y con amistades, para que con el mejor de los ánimos y con más tiempo, más veracidad y calidad en las técnicas de investigación literaria, pero por sobre todas las cosas, con mucho amor en mi trabajo, poder generar el florecimiento de gratos recuerdos en nuestras mentes y corazones.

Consideré necesario escribir este segundo libro, con mi más firme propósito de poder encontrar informaciones frescas y variadas, siempre relacionadas con las remembranzas imborrables de la bien amada y recordada “Novia del Xolotlán”.

Agradezco por siempre a Dios Nuestro Señor, por concederme, salud, vida, ánimo y entusiasmo, para que este segundo esfuerzo literario de mi autoría fuese una realidad y poder hacerlo llegar a sus manos amigas.

Decididamente procedí por diversos ámbitos, con el apoyo de amistades y personas que me brindaron ayuda desinteresada y para quienes guardo mis más sinceras gratitudes, por encontrar todo lo que más me permitía mi denodado esfuerzo alcanzar. Para este fin, primeramente, ordené mis ideas, pensamientos y propósitos, para tratar de empatizar mentalmente con ustedes y lograr entender y comprender qué era lo mejor y más agradable que les gustaría, fuese plasmado en mi nueva experiencia literaria.

Considero que con el debido respeto que se merecen todos y cada uno de ustedes, mi humilde esfuerzo obtuvo los resultados que más o menos pretendía alcanzar, siempre procurando que el mismo nos trajese inolvidables y bellos recuerdos de la ciudad, que nos acogió en su seno materno como sus hijos queridos, fuésemos autóctonos managuas o de otro departamento.

Este pasado 5 de febrero del 2018, nuestra capital cumplió 166 años de haber sido declarada como la principal ciudad de Nicaragua, decreto que decididamente oficializó el general Fulgencio Vega, finalizando así las ambiciones de conservadores y liberales, por instalar la capital de la república en Granada y León.

Este libro “Reviviendo la Managua de 1972”, pienso que de manera sana nos permitirá derramar nuevas y vivificantes lágrimas al hacernos recordar muchas anécdotas gratas y de toda índole experimentadas en los diferentes ámbitos de nuestra amada y respetada señora conocida como Managua, la novia del Xolotlán.

¡Brindemos por ella, hoy, mañana y siempre!

Jaime Caldera Fuentes

Escritor Social


AGRADECIMIENTO Y CONTENIDO

Queridos amigos: Este modesto trabajo fue posible llevarlo a efecto, animado por todos ustedes que me inyectaron su energía positiva para que pudiese ser una realidad. Quiero ser sincero que, por supuesto siempre quedará información incompleta o no precisa o clara, debido a diferentes factores relacionados con el tiempo transcurrido desde el día del terremoto a la fecha. Mucha gente tiene valiosos recuerdos de esos años dorados vividos en la vieja Managua, los cuales forman parte de este compendio de vida testimonial, otras valiosas informaciones se obtuvieron en hemerotecas con diarios de las décadas sesenta y setenta, bibliotecas públicas y privadas y con personas amigas de la tercera edad, familiares, ex funcionarios públicos de esos años, comerciantes de antaño y otras fuentes. Asimismo, siempre le pedía a Dios, me permitiese agudizar mi mente y el olfato investigativo, para encontrar en mis recónditos recuerdos y en las valiosas fuentes de información, datos de lo más verídicos posible, sin pretender jamás plasmar información falsa; prefiriendo mejor que vaya equivocada a que se escriba alterada o con mala fe, para poder alcanzar el regocijo de todos nosotros los hijos de nuestra caliente, vibrante y guapa ciudad capital.

Al igual que el libro “Vivencias de un joven en la vieja Managua”, considero necesario, amados y estimados amigos, poner en sus manos y en la de los jóvenes de hoy, estudiantes de secundaria y universitarios, ávidos por querer saber y conocer de cómo era la ciudad en la que vivieron sus padres y abuelos en éste nuevo libro pletórico de recuerdos y también saber cómo hablábamos en esos tiempos.

Con éstas descripciones, en nuestro ser se generan emotivas y gratas remembranzas de los mejores años de nuestras vidas, los cuales los disfrutamos en calles, parques, avenidas, fiestas, estadios, cines, tiendas, etc.; en compañía de familiares, amigos, vecinos, novias, esposas e hijos en éste viaje por el tiempo.

Por diversas causas, no está escrito todo lo que hubiese podido transmitirles en estas páginas, pero sí estoy seguro que disfrutarán recordando cienes de direcciones por todos los ámbitos de la ciudad y las cuales certifico que fueron reales y obtenidas de las fuentes de información ya mencionadas. Más de mil frases y dichos populares diarios, los medicamentos de mayor demanda en las farmacias de esos años para combatir los males y enfermedades en nuestras familias, los conjuntos musicales nicaragüenses más populares de la época y los diferentes centros de diversión que animaban la vida nocturna de la capital; cómo influyó la película del festival de Woodstock y el hipismo en Nicaragua acompañado de los problemas de las drogas; el béisbol aficionado que se jugaba en siete estadios del país con excelentes asistencias, los resultados de la XX Serie Mundial de Béisbol Aficionado: “Nicaragua Amiga 1972”, y otros acontecimientos que sucedieron en la vieja Managua.

Me permito animar a todos aquellos managuas y personas amigas de los departamentos que trabajaban en la capital para esa época, decidirse a ordenar sus memorias y den paso a escribir, lo mejor que tengan a bien recordar sobre esta cautivante, bonita y alegre ciudad que conocieron y que aún recuerdan con mucho aprecio y cariño.

Muchas gracias.


LA MANAGUA DE 1972, RUMBO AL FUTURO.

Apreciados lectores: Este reportaje no pretende menospreciar de ninguna manera la inmensa y valiosa labor desarrollada por la actual Alcaldía de Managua, rescatando decididamente el centro histórico de la capital, todo el Paseo Xolotlán como parte del Puerto Salvador Allende llamado malecón de la ciudad y más allá, sin duda alguna, dichas obras son altamente apreciadas y valoradas por todos los managuas del ayer y hoy. La construcción del nuevo estadio de béisbol Denis Martínez, la Casa del Juego Perfecto ubicado en la avenida universitaria; el Polideportivo Alexis Argüello Bohorquez; el complejo de piscinas olímpicas Michelle Richardson; la avenida costanera iniciada desde la antigua colonia Dambach; más otras calles de la ciudad capital; la construcción de la nueva pista Juan Pablo Segundo, el Paso a desnivel de Las Piedrecitas, más cienes de kilómetros de calles y carreteras en los diferentes departamentos del país, nos pone a nivel Centroamericano como una nación en proceso constante de modernización y desarrollo.

Considero como muy importante, el preservar los pocos edificios viejos de la Managua pre-terremoto, que aún están de pie y en condiciones de ser reparados o reacondicionados para su mantenimiento futuro, como parte de un posible recorrido turístico, considerando también que la pista Juan Pablo II con sus pasos a desnivel, ya esté totalmente terminada y el proyecto de limpieza y ornato ambiental que ejecutará pronto la Alcaldía de Managua, definitivamente darán a nuestra capital un mejor aspecto como ciudad moderna. Entre los edificios podríamos considerar los siguientes:

Catedral de Managua, Palacio Nacional (hoy Palacio de Cultura), Casa del Obrero (hoy Central Sandinista de Trabajadores), Tribuna Monumental, Casa familia Mántica, Casa Familia Belli, Palacio de Comunicaciones, Edificio del antiguo hospital Militar, Estadio Nacional de Béisbol “Stanley Cayasso”, Estadio de fútbol “Thomas Cranshaw”, y otros más.

Las perspectivas de crecimiento de la Managua de 1972, relacionadas con su expansión geográfica, fueron obtenidas mediante investigaciones referentes a los planes primarios que llevaba a cabo el Ayuntamiento, llámese Alcaldía, en conjunto con el gobierno de la república de esa época. Para el ordenamiento de la ciudad, se definió una nueva nomenclatura de direcciones urbanas y semiurbanas, al igual del ya iniciado y futuro engrandecimiento poblacional por los cuatro puntos cardinales.

Periódicos de la época plasmando comunicados oficiales de gobierno, fotografías, entrevistas y reportajes, revistas de diferente orden y compartimiento informativo obtenido con personas que laboraron en diferentes entidades del gobierno de esa época como por ejemplo mi primo Capitán y después coronel Humberto Corrales Caldera; éste representaba al general Somoza en reuniones de asuntos económicos en algunas ocasiones y él fue el primer contacto con el millonario Howard Hughes y su equipo de trabajo al estar hospedados en el Hotel Intercontinental Managua. Mi tío Alex Caldera Escobar, ex jefe de redacción del diario oficialista Novedades y ex jefe de relaciones públicas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), mi primo, el arquitecto Alex Caldera Mayorga, quien laboraba en el Banco de la Vivienda de Nicaragua y con quienes convivimos por año y medio en la ciudad de Masaya después del terremoto. Alex hijo, falleció en un accidente de tránsito en carretera a Masaya en 1973; Ingeniero Frank Kelly Torres, secretario privado de Somoza Debayle, periodistas del diario Novedades, como Carlos Pérez Meza, Oswaldo Bonilla Henríquez y otros, el experiodista del diario La Prensa y amigo de mi familia José Francisco Borgen, fueron nuestras mejores fuentes de información para exponer a ustedes, mis estimados amigos, dicho detalles averiguados y confirmados con certeza. Información manejada y guardada por décadas a nivel familiar y actualizada con la exhaustiva investigación realizada para éste fin.

El 29 de agosto de 1972, se dictó un decreto aprobando: el plano elaborado por la Oficina Nacional de Urbanismo, con la nueva nomenclatura para mejorar de forma precisa, la identificación de calles capitalinas, avenidas de la ciudad, callejones, pasajes, diagonales, transversales y senderos de Managua. La misma serviría para ordenar confiadamente la numeración de las casas y viviendas de la capital, lo mismo que para la zonificación adecuada y necesaria del Distrito Nacional.

La zona Uno, comprendía la conocida como Zona Central de la ciudad, siendo su eje principal de Norte a Sur la Avenida Central Roosevelt y el Este-Oeste la conocida como Calle Central. Las otras zonas de la capital, se identificaban en el plano oficial elaborado con los números y nombres conocidos. Una dirección oficial para los meses finales del año 1972, ya se definía con el nombre del negocio, empresa, institución o vivienda, la calle o avenida correspondiente y el número establecido. Ejemplo: Tienda Los Pinoleros, avenida Bolívar, No. 144.

El canal 4 de televisión ETN (Empresa Telecadena Nicaragüense), para el 10 de diciembre de ese año, ya había instalado una nueva antena de 16 elementos de poder, para mejorar las transmisiones a todo el país en claridad de imagen, completamente nítida y potente, para competir con los canales 2 y 6, modernizando a la vez todo el sistema televisivo nacional.

Nicaragua era gobernada por un Triunvirato conformado por el Doctor Alfonso Lovo Cordero, el General Roberto Martínez, como representantes del gobierno liberal de esa época y el Doctor Fernando Agüero Rocha, por la oposición conservadora. El hombre fuerte en el país, era el General de División Anastasio Somoza Debayle, jefe del Partido Liberal Nacionalista.

Como habíamos referido, dicho decreto ya en ejecución en los meses siguientes de emitido el mismo de la nueva nomenclatura de la ciudad capital, ya no tuvo futuro más allá del 22 de diciembre de 1972; debido a los daños catastróficos causados por el terremoto en nuestra capital. Menos de cuatro meses funcionó dicho proyecto de nuevo ordenamiento urbano.

Ese mismo decreto ordenaba que los nombres de las vías deberían agruparse de tal forma que en la misma zona se encontraran todas las pertenecientes a un mismo género, actividad, hecho, gesta, héroes, artistas, próceres nacionales o extranjeros, árbol, flor o fruto o las que se consideraran convenientes y debidamente apropiadas para su mejor distinción e identificación. Esta nueva ley especificaba con todo detalle que, al efectuarse la nueva nomenclatura, se debía entender claramente por calle, avenida, callejón, pasaje, diagonal, transversal, andén y pista.

Si éste decreto hubiese sido publicado con muchos meses de anticipación y la ciudad con la nueva nomenclatura puesta en práctica con eficiencia, seguramente se hubiesen perdido muchas direcciones tradicionales y gran parte de la información que se detalla en este libro, sin duda alguna hubiese perdido su sabor folclórico.

Según estimaciones de las autoridades gubernamentales del año 1972, se consideraba que nuestra capital Managua, podía inicialmente tener la tendencia de crecer comercial y habitacionalmente hacia la parte norte y sur de la ciudad y posteriormente hacia las áreas comprendidas en el sector de la carretera a Masaya. Ya se había desarrollado la pista de enlace, hoy Pista Juan Pablo II, la cual unía la carretera Norte (Plásticos Robelo) con el kilómetro 7 carretera Sur, pasando por el cruce de la vía hacia Masaya (intersección colegio Americano) la cual tenía una longitud de 9 kilómetros y medio. Ya la ciudad estaba necesitada de nuevas calles y vías, los capitalinos la consideraban con pocas áreas verdes y con una falta de verdadero ordenamiento urbano. La ciudad despertaba, crecía y avanzaba rauda y veloz hacia su futuro.

La carretera que bajada de la Cuesta del Plomo con una longitud de 2.1 kilómetros y que venía de la nueva carretera a León o de Xiloá, finalizaba en la entrada de la refinería, como se le conocía entonces a ese trecho; la misma ya estaba en construcción y serviría como otra vía alterna de acceso a Managua para los vehículos que provenientes del Occidente del país y no tener que ir a bajar hasta el Parque de las Piedrecitas, para poder acceder a la capital. De esa forma el transporte pesado, pipas gasolineras, camiones, furgones con mercaderías y otros, con rumbo a Corinto y viceversa tendrían una fluidez de tránsito.

Managua era una ciudad con muchos proyectos urbanísticos residenciales y comerciales en ejecución o recién construidos como eran: Residencial Las Mercedes, Reparto Ciudad Jardín y su centro comercial recién desarrollado, Colonia Centroamérica ya con varios años de existencia y casi como promotora de residenciales fuera del casco urbano de la capital; además tenía su Centro de Ferias y Exposiciones en su costado noroeste, Colonia Unidad de Propósitos, ubicada en el sector de carretera Norte, próxima al Hotel Camino Real, muchos oficinistas del Banco Nacional de Nicaragua adquirieron viviendas en dicha colonia con el apoyo y financiamiento de la institución financiera, Villa Fontana, Bello Horizonte, Residencial Satélite Asososca ubicado sobre la carretera nueva a León, era de categoría alta, Residencial Las Brisas al Occidente de la ciudad, entregaba valores agregados a los clientes que adquirían dichas viviendas sin recargo alguno; hoy en día las urbanizadoras prácticamente no ejecutan estas ágiles y valiosas técnicas de mercadeo tan valiosas en el mundo moderno, Reparto San Juan, colindante con la Universidad Centroamérica (UCA); sin duda alguna localizado en ese entonces en un punto élite de la ciudad como polo de desarrollo de valioso futuro, Residencial Altamira en sus varias etapas, con cableado eléctrico subterráneo, también bien ubicado y otros más.

Además de la Pista de enlace, hoy conocida como Pista Juan Pablo II, se contaba con la Pista Buenos Aires, Paseo Luis Somoza, Pista Larreynaga, la 35 avenida y la Pista de acceso al Recinto Universitario Rubén Darío; en ese entonces le daban a nuestra capital un aire de desarrollo urbano moderno conforme la época. El transporte capitalino era cubierto por medio de 13 rutas que recorrían las calles y avenidas de la ciudad, algunas de ellas con unidades viejas y otras con buses nuevos y de buena calidad recién adquiridos en las casas comerciales distribuidoras de los mismos. El servicio de taxis urbanos era bastante aceptable con vehículos en buen estado y las distancias en esos años no eran lejanas; Managua era una ciudad no pequeña ni tampoco inmensa, estaba en un proceso de desarrollo de crecimiento urbanístico y como tal se preparaba hacia el futuro.

Varios colegios capitalinos principalmente los religiosos de primer nivel, ya habían establecido sus nuevas estructuras educativas en áreas semiurbanas o cercanas a la Pista de enlace y entre ellas podemos citar los colegios: Centroamérica, Colegio Americano, Instituto Pedagógico La Salle, La Inmaculada, Pureza de María, Teresiano e incluso la Escuela Nacional de Comercio, hoy Instituto Nacional Manuel Olivares, ya se estaba trasladando a su nuevo local ubicado en el Residencial Las Brisas, cuyo edificio sirvió como bodega a miles de toneladas de donaciones de todo tipo (alimenticias, ropa, juguetes y otros), enviadas por los países amigos de gobierno y del pueblo nicaragüense para los miles de damnificados del terremoto.

La ciudad venía creciendo y de hecho lo hacía por los cuatro puntos cardinales: carretera Norte la industria pesada, fábricas y distribuidoras de automóviles; la carretera Sur congregaba igualmente muchas casas distribuidoras de vehículos; sobre la Pista de enlace ya teníamos colegios, universidad, la conexión con la pista hacia la UNAN y negocios de diferente orden, por supuesto que todo esto obligaba al desarrollo de vida comercial sobre la carretera a Masaya, poco a poco y con relativo orden. Teníamos colegios con enseñanza en idiomas extranjeros como el inglés, francés, alemán, que permitían elevar el nivel académico de los jóvenes estudiantes. La Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), eran los centros de estudios superiores y diseminados por la ciudad contábamos con institutos técnicos o escuelas de comercio especializadas en egresar todos los años cantidad de eficientes y bien preparados ejecutivos de oficina, como lo eran contadores, secretarias comerciales y ejecutivas, asistentes administrativos y otros, que permitían definir a ciencia cierta que la educación impartida era de muy buena calidad en todos sus niveles educativos.

La ciudad contaba con pocos pero buenos hoteles de calidad, para la atención de los turistas extranjeros que visitaban nuestro país al igual que para cierto número de turistas nacionales, entre ellos podemos citar Gran Hotel, ubicado sobre la avenida Roosevelt y el de mayor tradición en la capital; el Lido Palace localizado frente al parque Frixione y vecino del Palacio del Ayuntamiento; Intercontinental, conocido como la pirámide en la explanada de Tiscapa; el Balmoral sobre la avenida Bolívar y con piscina en su azotea; el Nicaragua en el sector de los juzgados y cine Trébol; el Reisel sobre la calle 15 de septiembre; Camino Real cercano al aeropuerto; el Estrella sobre la calle Candelaria y otros más.

El comercio en la ciudad era bien dinámico, las mejores tiendas se ubicaban sobre las avenidas Roosevelt y Bolívar, al igual que en sus calles aledañas, la calle 15 de Septiembre era bien agitada, si bien era estrecha de principio a fin, tenía infinidad de negocios pequeños, medianos y grandes. Las tiendas estaban bien provistas de lo último de la moda extranjera, igualmente en aparatos electrodomésticos y de todo orden. Las salas de cine de la capital presentaban lo mejor del séptimo arte y estaban ubicadas en direcciones de fácil acceso; sus tandas iniciaban en horas tempranas de la tarde hasta casi la medianoche. Los domingos, principalmente los cines de calidad, presentaban matiné con dos películas y en muchas ocasiones incluían en los intermedio presentaciones y mano a mano de los más renombrados conjuntos capitalinos y algunos extranjeros de visita en el país. Gratísimos recuerdos tenemos de estas presentaciones de películas y conjuntos que se realizaban desde horas tempranas y con llenos completos de todos los chavalos y chavalas de esos años dorados y felices.

La capital también contaba con una buena cantidad de restaurantes con toda clase de comida nacional y extranjera: chinos, italianos, franceses, españoles y de otras nacionalidades, teníamos por toda la ciudad en donde se podía comer bien y a buenos precios, inclusive hasta en horas de la madrugada como era el caso del Restaurante El Coliseo del italiano Anunziato Espossito; ubicado de Trajes Gómez hacia abajo, atendía lunes, miércoles y jueves hasta la una de la madrugada y los días viernes, sábado y domingo, hasta las 2 a.m. Los night club y discotec cerraban más tarde aún, más adelante, en capítulo aparte, me refiero a ellos.

Las calles y avenidas de Managua y resto del país eran pavimentadas y las nuevas arterias viales se desarrollaban con el adoquín; sobre ellas circulaban en su mayor parte vehículos norteamericanos, europeos y japoneses de las mejores marcas y modelos. Nuestra moneda, el córdoba, en relación con el dólar tenía un cambio de 7 por 1, era considerado sólido e incluso era aceptado a los viajeros nicas en tiendas y negocios de Costa Rica y Panamá. Sin duda alguna, estábamos viviendo muy buenos momentos en nuestro proceso de crecimiento como nación, ya que teníamos una moneda sólida y Nicaragua era ya conocida como “El Granero de Centroamérica”, el terremoto del 72, se encargó de cambiar toda la historia.

El Triunvirato de Gobierno que ejercía en el país en esos años, supuestamente vendría a establecer estabilidad política en la nación, pero de hecho existían problemas políticos a lo interno, incluso habían presos opositores al gobierno, cuyas madres y familiares tenían una campaña en pro de la liberación de esos privados de libertad para la Navidad de ese año y entre los presos se encontraban: Daniel Ortega Saavedra (actualmente presidente de la República), Emmet Lang (hoy dirigente del Comité Olímpico Nicaragüense), José Benito Escobar, Lenín Cerna Juárez, Jacinto Suárez, José Benito Escobar, Julián Roque, Leopoldo Rivas Alfaro, Oscar Benavides, Carlos Guadamúz, entre muchos otros.

El alza en la leche, alimento vital para la población en general, en el combustible, salarios bajos, pero no pésimos, generaban inconformidad en la población. Los precios de los productos de la canasta básica en ese tiempo, tanto en los mercados, así como en los supermercados, eran accesibles en buena medida, pero la gente protestaba con marchas y paros de colegios públicos, privados y alumnos universitarios en contra de dichas alzas y del precio del pasaje del transporte urbano inclusive. Maestros de primaria y secundaria demandaban mejores salarios, igualmente los obreros de la construcción realizaban huelgas y paros en sus planteles de trabajo exigiendo mejoría en sus salarios y beneficios sociales de ley. Todos estos movimientos de protesta tenían algún tipo de resultado a sus demandas; el primero era que el gobierno permitía las marchas sobre avenidas y calles principales de la ciudad custodiadas por jeeps de la policía y también la población apoyaba un cambio que beneficiara a la nación como un todo. Algunas manifestaciones eran más agitadas que otras, la Guardia Nacional (GN) las aplacaba con gases lacrimógenos, culatazos y balazos al aire. Solamente la manifestación del 22 de enero de 1967, tuvo un objetivo político definido por parte del partido conservador que logró congregar decenas de miles de manifestantes sobre la avenida Roosevelt, los ánimos se caldearon en demasía, la GN inquieta y al escucharse disparos de armas de fuego que no se supo de donde provenían, comenzó a disparar a los protestantes y se armó una balacera por ambos bandos, por supuesto que los militares contaban con entrenamiento, con mejores y modernas armas sacando la mejor parte, muchos campesinos traídos desde municipios del interior del país fueron víctimas, al igual que la población que participaba en dicha marcha. Hasta tanquetas empleó la Guardia Nacional para calmar a los manifestantes y a los dirigentes opositores que se refugiaron en el Gran Hotel, de donde fueron desalojados. Parte de esa insurrección me tocó vivir porque a eso del mediodía, ya el ambiente estaba muy tenso, al acompañar a mi hermana a una diligencia, en calles del barrio san Antonio, pudimos ver como armaban a muchos campesinos con varillas de hierro y otros artefactos, comprendimos de inmediato que nos teníamos que regresar a la casa de inmediato, ya que pudimos comprender que se avecinaba algo muy feo y trágico, como en efecto pasó.

El terremoto también ocasionó serias grietas, inicialmente no visibles, pero altamente severas en los años siguientes del desastre natural, en todas las estructuras gubernamentales que el general Somoza Debayle dirigía. Un asunto grave que hubo y causó mucha inconformidad en la población, fue la falta de una equitativa y eficiente distribución por parte de los funcionarios gubernamentales de esos años, con las donaciones enviadas por muchos países de todo el mundo para los cienes de miles de damnificados del sismo. Igualmente se generó más pobreza y desempleo; el sector comercio estaba altamente inconforme por la falta de la nunca respuesta para la recuperación del centro histórico de la capital y a los comerciantes les urgía reparar sus propiedades; ellos consideraban que podían integrarse plenamente al desarrollo del Plan Nacional de Emergencia y así poder salvar muchos edificios que no ameritaban ser demolidos, lo cual no fue así. Estas y otras situaciones como el asesinato en 1978 en los escombros de la capital del periodista opositor y líder político Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director del diario La Prensa, aceleraron el proceso de insurrección popular y fueron los elementos que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) vino poco a poco capitalizando a lo largo de seis años y medio de lucha; sentando así firmemente, las bases para fortalecer su estrategia clandestina y luego más ampliamente abierta por la aceptación popular y de todas las clases sociales del país, que lo llevaron a alcanzar el poder político del país el 19 de julio de 1979.

La delincuencia existía y atacaba al igual que hoy, en la medida que la inseguridad ciudadana se lo permitía, éste es un mal que se ha generalizado tanto, que ni en los países ricos se deja de padecer de este flagelo social.

Los padres de familia demandaban más parques en los barrios, los nuevos repartos desarrollaban los suyos, pero eran prácticamente semiprivados. También la población necesitaba de campos deportivos, los jóvenes acostumbrábamos ir a jugar béisbol y fútbol en el Hipódromo frente a las costas del lago Xolotlán, era llamado así porque en la década del 50 se realizaban carreras de caballos en ese sitio, eran terrenos amplios y baldíos, propios para la práctica de estos deportes, pero sin las condiciones requeridas para esos fines, también se usaba para presentaciones de exposiciones internacionales, circos, del ejército y otras. Igualmente jugábamos en la explanada de Tiscapa, en donde hoy es Plaza Inter, en el Manchester, detrás de la Escuela de Artes y Oficios al norte del barrio Cristo del Rosario, en terrenos ubicados sobre la avenida del estadio y por el sector de Ciudad Jardín cuando este reparto estaba recién inaugurado, entre otros sitios.

Nuestra amada y recordada Managua tenía muchas fritangas y comiderías o comedores populares, con platillos típicos ¡para chuparse los dedos!, se comía bien, barato y a lo nica: gallo pinto, carne desmenuzada, vigorón, chancho con yuca, bistec encebollado, cerdo asado y adobado, tallarines con crema, tacos, enchiladas, empanadas de maduro, arroz a la valenciana, manuelitas, tajadas con queso frito, chorizo frito, papas asadas, baho, carne asada, pescozones de pipián, pollo en caldillo, pebre, moronga con chile, frito con tortilla, tamales con cuajadita, sopas de mondongo, frijoles, gallina, res, punche, albóndigas y mucho más. Generalmente se acostumbraba acompañar estas comidas con café negro, chicha, cebada, posol con leche, tiste, grama, cacao, chía, linaza, limonada y otros, las gaseosas tenían su demanda, pero la población prefería lo nacional y lo más sano para su salud.

Estos sitios populares los encontrábamos por los cuatro puntos cardinales de la capital entre ellos, los comedores de los mercados Bóer, Central, San Miguel, Oriental y Candelaria, fritangas de la calle el Triunfo, carne asada del Gran Hotel, el mondongo de la Melania del barrio Santo Domingo y el de la Pedrera en el sector de la casa del Obrero, comedor Mombacho frente a iglesia el Carmen, comedor las Hamacas en la colonia Somoza, pollos asados el pastor de Montoya, fritangas del barrio Buenos Aires, parada de microbuses a Masaya, a fueras del Palacio Nacional y de Comunicaciones y otros lugares más.

El mundo o la vida que vivimos nosotros los niños y jóvenes de los años 50, 60 e inicios de los 70, no fue mejor que el de la juventud de hoy, sino que más diferente, más barato, más sano, con menos peligro y porque no decirlo más alegre y con mucha comida. No pretendemos cuestionar las diversiones y entretenimientos actuales de los jóvenes, sino tratar de entender que, de no haber sido por el terremoto, la vida en nuestro país sería más agradable, más amena y menos peligrosa. Pretendemos sí, rescatar valores familiares y sociales antes de que terminen de perderse y no propiamente tratar de componer el mundo de hoy.

El terremoto de 1972, destruyó nuestros sueños, ilusiones, proyectos y nuestras vidas; pero lo que más daño nos causó como personas, como ciudad y como nación, fue que se dio inicio al engendro en nuestra población de un afán y voracidad por el dinero, dando paso al pillaje, saqueo, vandalismo, el atropello del hombre por el hombre, desde las más altas esferas gubernamentales; empresarios y comerciantes convertidos en expertos accionistas y hasta ciudadanos comunes y corrientes y otros venidos de las municipios vecinos y departamentos participaron del festín que la catástrofe había puesto a su disposición y que bien llevaron a cabo en camiones, camionetas, carretones de caballo y otros medios de movilización y transporte. La paz y el amor como mensaje fraterno de esos años desapareció por completo y nos dimos al afán de atropellarnos en nuestros conceptos de amistad, hermandad familiar, compartimiento fraterno de alimentos y otros bienes, respeto ciudadano y más. El Centro Comercial Bolonia también quedo pendiente en su construcción, éste se desarrollaría para 1973 en el sector sur del parque el Carmen.

Las drogas eran parte de la vida en aquellos años, a ellas me refiero en otro artículo, la tecnología, el alcohol, la promiscuidad entre otras causas, son los vehículos distorsionados que han azotado y siguen azotando al pueblo y sociedad nicaragüense, pero que a pesar de todo esto, aún mantiene viva la fe en Dios para un mejor ordenamiento familiar y social.

Siguiendo con las investigaciones recopiladas en los diversos medios informativos de la época, averiguaciones confirmadas nos dan a saber que, para el mes de agosto de 1972, ya estaban listos los estudios para la ampliación de la carretera a Masaya, iniciándose la misma desde el Paseo Tiscapa hasta la colonia Centroamérica en el kilómetro cinco. Esta comprendería de 5 vías, autopista de cuatro carriles con una mediana central y la Pista de enlace, hoy Pista Juan Pablo II, que venía de la carretera norte hacia el 7 sur, comprendería con pasos a desnivel al inicio de la carretera norte con un trébol de dos hojas, en el cruce con la carretera a Masaya un trébol de cuatro hojas y un trébol de dos hojas en la carretera sur. Dicha construcción según los técnicos urbanísticos se iniciaría a finales del año 1973 o inicios de 1974. Hoy el gobierno municipal de la capital, está realizando el desarrollo de ampliación y modernización de la ciudad en sus vías principales, con las obras actualmente en ejecución en la pista Juan Pablo II, con un significativo grado de avance.

Existía también un proyecto de abastecimiento de agua potable para nuestra capital Managua, iniciándose con la perforación de once pozos en el área urbana como plan inicial, luego comprendería en traer agua desde el lago Cocibolca de Granada, generando la fluidez de agua potable de buena calidad para Managua, Masaya, Carazo y posiblemente en un futuro la ciudad de León, a partir de 1975.

En septiembre 3 de 1972, se anunció por medio del Ingeniero Noel González, Administrador General del Ferrocarril del Pacifico de Nicaragua, la rehabilitación del transporte de pasajeros y carga, mejoramiento total del servicio en unidades, interiores, estaciones en Managua y los diferentes municipios del país y en las vías férreas, para que de esa manera se modernizara todo el sistema ferroviario nacional, respondiendo así a los reclamos de viajeros y comerciantes que utilizaban dicho medio de transporte considerado de vital importancia para sus actividades y el desarrollo del país.

El Departamento Nacional de Acueductos y Alcantarillado Sanitario de Managua, (DENACAL), había realizado invitación a licitación pública con fecha tope el 27 de noviembre de 1972; con apertura de las ofertas para ser abiertas y leídas en presencia de los representantes de las empresas participantes el día viernes 12 de enero de 1973, para las obras siguientes en la capital y comprendían:

32.000 mts. de tubería de hormigón de 8” de diámetro

2.400 mts. de tubería de hormigón de 10” de diámetro

1.080 mts. de tubería de hormigón de 12” de diámetro

1.440 mts. de tubería de hormigón de 15” de diámetro

2.530 mts. de tubería de hormigón de 18” de diámetro, más 582 pozos de visita con sus respectivos aros y tapas H.F., obras que el terremoto no dejó llevar a efecto.

También el ministerio del Distrito Nacional en conjunto con el gobierno central, anunció en diciembre después del éxito alcanzado por la XX serie mundial de béisbol aficionado que Managua sería la ciudad mejor iluminada de Centroamérica, además de implementar con el apoyo de la empresa privada y la población capitalina, un programa de Ornato, limpieza y embellecimiento que incluiría la imposición de multas de diferentes categorías para evitar botar basura en las diferentes calles y vías del área urbana. Ya se había iniciado la recolección de basura en horario nocturno en lo que comprendía gran parte del área comercial de la ciudad (Avenida Roosevelt, Bolívar, Candelaria y otros), con la finalidad de ir avanzando al respecto; en ese entonces la población sacaba la basura en bolsas de papel kraft, ya que las bolsas de plástico aún no se utilizaban.

El Ingeniero Fausto Zelaya, presidente del Banco de la Vivienda de Nicaragua, informó en conferencia de prensa el día miércoles 29 de noviembre, que el edificio del Instituto Pedagógico de Managua, sobre la avenida Roosevelt, comprado por el gobierno en el segundo semestre de 1972, el cual comprendía dos manzanas y media de terreno y 15.000 varas cuadradas de construcción a un precio de C$16.000.000.00 (Dieciséis millones de córdobas), equivalentes en ese año a US2.285.714 (Dos millones doscientos ochenta y cinco mil setecientos catorce dólares); albergaría a partir del año de 1973 el complejo gubernamental que abarcaría al Banco de la Vivienda, Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Instituto Agrario de Nicaragua, el Ministerio de Salud Pública, Ministerio del Trabajo y otras dependencias gubernamentales. La capilla de dicho instituto dejaría de funcionar como tal, para dar paso posiblemente a un amplio auditorio, igualmente el Ministerio de Educación Pública; ésta institución tenía presupuesto autorizado para 1974 y poder construirse su propio edificio en las cercanías del Teatro Nacional Rubén Darío, frente al lago Xolotlán, y el cual comprendería las oficinas administrativas del ministerio, Escuela Nacional de Bellas Artes, Museo Nacional, Conservatorio de Música, Auditorio, Hemeroteca y la Biblioteca Nacional. Para tal fin se crearía un Vice Ministerio de Cultura, para el desarrollo pleno de estas instituciones ligadas al Ministerio de Educación Pública. También anunció que ya estaba destinada una partida de C$92.000.000 (Noventa y dos millones de córdobas), equivalentes a (Trece millones ciento cuarenta y dos mil ochocientos cincuenta y siete dólares), para la construcción en 1973, de 3.460 viviendas a familias de pocos ingresos en Managua y diferentes departamentos del país. Para 1974, se estaba planificando la construcción de edificios multifamilares solamente para la ciudad capital.

Las monjas religiosas del colegio La Asunción, mediante comunicados oficiales de su Congregación, informaron que habían hecho cambios radicales en su ordenación cristiana, con una política social de acercamiento hacia los pobres y conforme a las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo. Es una nueva filosofía educativa que haremos realidad explicaron las Madres Superioras Sofía y Nidia. La directiva de padres de familia de dicho colegio, encabezada por el Ing. Pablo Ayón y su esposa Ligia Lacayo de Ayón, respaldaron plenamente dichos cambios, ya que antes no se aceptaban alumnas de padres divorciados o personas de dudosa moral, tenían que llevar cartas de recomendación de personas conocidas de la sociedad nicaragüense para poder matricularlas. Por tal razón ofrecieron vender sus instalaciones al gobierno de Nicaragua, por la suma de 7 millones de córdobas (Un millón de dólares de entonces), pero apenas se estaban iniciando las pláticas entre ambas partes. Se pensaba que en dicho edificio podría instalarse el Ministerio de Educación Pública y el Vice Ministerio de Cultura y posiblemente ya no desarrollar la construcción planificada cerca del Teatro Nacional Rubén Darío.

Para 1973, entraría en funcionamiento la Estación de Comunicación Satelital de Nejapa, ubicada en la comarca del mismo nombre y denominada Nicatelsalt, esta moderna instalación serviría para mejorar las comunicaciones vía telefónica con el resto del mundo; el 51% de las acciones (mayoría), eran del estado de Nicaragua y el 49% de empresarios nacionales, ésta empezó a funcionar en 1973 a pesar del terremoto.

Para el mes de agosto de 1972, el Centro Destilatorio, que por décadas funcionó en un vetusto edificio de madera sobre la calle el Triunfo, en el tope norte de la avenida del estadio Somoza, para alivio de todos los vecinos del sector, ya se había trasladado a nuevas y modernas instalaciones ubicadas en el kilómetro 32 de la carretera vieja a León.

En junio de 1972, la Howard Hughes Tool Company, había adquirido el 25% de las acciones de la línea aérea LANICA, habiendo entregado en canje dos aviones Convair de 4 turbinas cada uno, que volaban a 33 mil pies de altura, con velocidad de 600 millas por hora y con capacidad de 140 pasajeros por avión. Estos fueron modificados para mejor comodidad a 105 pasajeros. Los dos jets fueron valorados en ese entonces en dos millones de dólares norteamericanos cada uno de ellos y comenzaron a prestar servicio a nivel internacional con bandera nacional a partir del mes de julio de ese año. El único avión en uso de LANICA, Jet Bac One Eleven, sería devuelto ya que prestaba servicio en carácter temporal. Un ingeniero de vuelo era necesario que formara parte de la tripulación, como requisito indispensable de navegación aérea. Con el terremoto que sacudió Managua, se perdieron grandes inversiones de diferente índole que Mister Hughes ya había comenzado a desarrollar en Nicaragua y otras que se encontraba en proceso de planificación para su debida ejecución futura. Este señor, logro ser sacado del hotel Intercontinental de inmediato por su equipo de colaboradores y fue llevado fuera del país por la emergencia en horas de la madrugada del siniestro.

El 14 del mes de julio de 1972, fue inaugurada la primera etapa del nuevo centro de tiendas y negocios conocido como Plaza de Compras, éste estaba ubicado en la entrada principal hacia la colonia Centroamérica, kilómetro 5 sobre la carretera hacia la ciudad de Masaya. El mismo contaba inicialmente con 23 establecimientos comerciales, logrando a corto plazo tener éxito en sus ventas por la diversidad de negocios establecidos. Desde sus inicios se auguraba buenos resultados para este nuevo centro de compras. Para el mes de octubre de ese año, comenzó a operar el Centro Comercial de Ciudad Jardín, en área correspondiente a dicho reparto y para beneficio de sus residentes.

Para el 15 de noviembre de 1972, se anunció que el aeropuerto internacional Las Mercedes, estaba programado para ser modernizado y remodelado por parte de la empresa norteamericana Westinghouse Electric Company, en las áreas de iluminación interna, externa y de la pista aérea, aires acondicionados, equipos de comunicación, cintas transportadoras y otras áreas del edificio.

Electrónica de Centroamérica (ELCA), ya ensamblaba en Nicaragua televisores a color marca Elca, en su propio local que comprendía oficinas administrativas, departamento de ventas y el plantel de ensamblaje electrónico ubicado en el kilómetro 9 y medio de la carretera norte. Discolandia No. 1 y 2, localizadas en avenida Roosevelt y Discolandia del Centro Comercial Ciudad Jardín, para mediados de octubre 17 de 1972, ya vendían televisores a colores en sus tiendas y anunciándose que la serie mundial de grandes ligas, se podía disfrutar en vivo y directo, al igual que el resto de la programación de los canales nacionales en vivos colores.

El Ayuntamiento (alcaldía), la empresa Aguadora de Managua y el gobierno de Nicaragua, estaban contemplando el proyecto, en su primera etapa, del saneamiento del lago Xolotlán, con el concurso de gobiernos amigos tales como los Estados Unidos, Japón, Alemania, siendo este último quien en la actualidad y desde años atrás ha venido desarrollando con sus propios recursos las obras de saneamiento en su plan integral de nuestro sufrido y querido lago. Nuestro más sincero agradecimiento al noble pueblo y gobierno de Alemania, porque con su valioso y decidido aporte se pudo hacer posible sin temor alguno la plena recuperación de la costa del lago y el desarrollo integral del Puerto Salvador Allende con su Paseo Xolotlán, para beneficio, placer y diversión de todos los managuas en general. De esa manera su desarrollo turístico en conjunto con la avenida Bolívar y otras áreas, es una realidad tangible y de reconocimiento para con la Alcaldía y el gobierno central. Citaremos a continuación nombre de algunos funcionarios que prestaron servicio en el gobierno en esa época para efectos históricos y entre ellos tenemos: en el Infonac y como Secretario Privado de la Presidencia al Ing. Noel Pallais Debayle, padre del mártir sandinista Marcell Pallais Checa, en Educación Física y Deportes el general Edmundo Rocha Delgado, en el ministerio de Hacienda el general Gustavo Montiel, en Educación Pública el Ing. José Antonio Mora Rostrán, en Economía el Lic. Juan José Martínez, en Relaciones exteriores Lorenzo Guerrero Gutiérrez, en Gobernación Arístides Somarriba y Dr. Leandro Marín Abaunza, en el Trabajo estuvieron el Dr. Antonio Coronado y el Dr. Adolfo Muñiz Otero, en el Distrito Nacional el Dr. Luis Valle Olivares, Coronel Florencio Mendoza en Telcor, en el Instituto Agrario de Nicaragua el Dr. Rodolfo Mejía Ubilla, en Migración el coronel Reynaldo Pérez Vega, en Agricultura el Dr. José María Castillo, en Enaluf el Dr. Luis Manuel Debayle, en el Banco Nacional el Dr. Karl. J.C. Hueck, en el Banco Central el Dr. Roberto Incer Barquero, en Salud Pública el Dr. Fernando Valle López y el Ing. Adán Cajina Ríos, en el Supremo Poder Electoral el Dr. Leonte Valle López, en la Feniba el Sr. Carlos García Solorzano, en le Fedefútbol el general José Rodríguez Somoza, Lic. Félix R. Hernández en el Seguro Social, Dr. Roberto Incer Barquero en el Banco Central, Dr. Carlos Jirón, director del hospital el Retiro, Ing. Cristóbal Rugama en Obras Públicas, Coronel Francisco Ullóa en Aeronáutica Civil, Dr. Tulio Solórzano, en el Instituto Nacional de Comercio Exterior e Interior, y otros más.

Un resumen de estimados de resultados del terremoto realizado al 22 de enero de 1973, por el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), mediante datos preliminares, determinó los siguientes resultados:

Muertos por el terremoto: 10.000 víctimas. Heridos: 22.000 Desplazados a diferentes puntos del país: 250.000. Trece km2 de la ciudad totalmente destruidos. Catorce km2 de la ciudad dañados en su alcantarillado y servicios de agua y luz. 7.000.000 mts2 de escombros. 53.000 viviendas familiares perdidas o muy dañadas por el terremoto, principalmente de la clase media y baja. 95% de talleres y fábricas pequeñas y 11 fábricas grandes, totalmente perdidas o muy dañadas. 400.000 mts2 de edificios comerciales y bodegas perdidas. 340.000 mts2 de oficinas públicas y privadas perdidas o muy dañadas. Cuatro hospitales con 1.600 camas perdidas o dañadas. 750 aulas de escuelas perdidas o dañadas. 51.700 personas desempleadas, más de cienes de saqueos.

Pérdida total en dinero: US$ 844.000.000 (Ochocientos cuarenta y cuatro millones de dólares).

C$5.908.000.000 (Cinco mil novecientos ocho millones de córdobas). Cambio del córdoba por 1 dólar: 7 por 1.

El lunes 19 de marzo de 1973, Somoza dijo y prometió en el Comité de Emergencia Nacional, en sesión de trabajo que Managua iba a ser reconstruida y su centro seguiría siendo el mismo, pero con construcciones más eficientes y seguras, lo cual no se dio en los hechos, esto lo afectó por años en su gestión de gobierno. La empresa privada seguía inconforme e incrédula con este plan del gobierno de Somoza, se quedaron esperando y eso jamás se lo perdonaron ya que sus propiedades en el centro urbano de la ciudad quedaron totalmente cercadas y perdidas.

Nuestra capital para 1972, se estaba modernizando y renovando en sus calles y edificios, no de manera acelerada, pero si a buen paso, el edificio de casa matriz del Banco Nicaragüense ubicado sobre la avenida Roosevelt, ya había firmado contrato con una compañía constructora privada para la remodelación total de su edificio. La empresa en mención era el Consorcio Aisa-Sovipe, quienes habían sido los ganadores de la licitación para la construcción y remodelación de la oficina principal del BANIC, ubicada sobre la avenida Roosevelt y cuyo diseño le había correspondido realizarlo el arquitecto José Francisco Terán. Sin duda alguna la nueva casa matriz modernizaría en buena medida nuestra principal arteria vehicular. Seis empresas constructoras participaron en dicha licitación para estas obras y cuyo costo de construcción comprendía los C$7.500.00 (Siete millones quinientos mil córdobas).

El Centro de Estudios Superiores de Ciencias Contables y Administrativas, hoy universidad de Ciencias Comerciales, iniciaría la construcción en el año de 1973 de su edificio administrativo y educativo en el barrio Buenos Aires, precisamente en donde estaban hace poco las instalaciones del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador. Esta construcción igualmente ya licitada y próxima a desarrollarse, estaba ubicada de Mansión Luis Somoza media cuadra al este a mano izquierda, a orillas de la pista intermedia. La misma seria de dos pisos con más de 30 aulas para clases y con capacidad para albergar a más de 1500 estudiantes, además contaría según maqueta del proyecto con cafetería, biblioteca, estacionamientos, áreas verdes y plazas cívicas.

El señor Pablo Dambach, en el año 1972, efectuó donación formal al estado de Nicaragua de 11 casas de concreto y 36.000 varas cuadradas de terreno que comprendía todo el recinto mejor conocido como colonia Dambach. Además de otras fincas urbanas y semiurbanas en diversos puntos.

Para el mes de octubre de ese mismo año, la Empresa Nacional de Luz y Fuerza y Fuerza (ENALUF), mediante comunicado oficial publicado en los Diarios Novedades y La Prensa, anunciaba el proyecto ya iniciado de iluminar dos barrios capitalinos por mes, con nuevas instalaciones y mejorando las existentes que comprendía postes, transformadores y tendido eléctrico. Este desarrollo de iluminación se había iniciado precisamente desde el mismo mes de octubre, beneficiándose los barrios de Monseñor Lezcano, (ya vivía yo en ese barrio y pude constatar de la magnífica iluminación previa a la XX Serie Mundial de Béisbol), La Fuente, Riguero, Altagracia y el residencial Luis Somoza (hoy colonia 10 de junio). Este proyecto continuaba con todas las etapas del Reparto Shick, Campo Bruce, Open 2, José Dolores Estrada, Meneses, Santa Bárbara, Primavera, Blandón, Open 1, Santa Ana, Waspán, el Tempisque, Tiolión, Santa Clara, Torres, Molina Sur, El Recreo, Río Sol, colonia Máximo Jerez, Bella Cruz, Vista Hermosa, Cristo del Rosario, colonia del Periodista, José Rodríguez Somoza, La Luz, Urbina, sector de la Pepsi Cola, Ducualí, La Fuente, Santa Julia, san José Oriental y Open 3. El residencial Planes de Altamira en su 3er etapa, ya contaba para esa época con cableado eléctrico subterráneo o soterrado, lo que le daba mayor realce a sus calles y los árboles quedaban libres del tendido aéreo. El martes 31 de octubre fue inaugurado el alumbrado público del barrio Monseñor Lezcano con 450 luminarias de 175 voltios. El día 10 de noviembre de 1972, fue inaugurado el alumbrado público del residencial Luis A. Somoza (hoy colonia 10 de junio), con 101 luminarias de mercurio de 175 voltios cada una. La meta del Ayuntamiento y del gobierno central, era hacer de Managua la ciudad mejor iluminada de Centroamérica, además de convertir a nuestra capital en una ciudad limpia; mediante un programa de saneamiento público llevado a cabo por el gobierno empresa privada y población en general llamado “Ornato y limpieza” como meta.

El edificio Zacarías Guerra (hoy edificio Libertad, del INSS), ubicado en la esquina este del diario La Prensa, con 8 pisos de altura, fue comprado por Telecomunicaciones y Correos (TELCOR), por la suma de C$4.500.000.00 (Cuatro millones quinientos mil córdobas), las transacciones comerciales y de finanzas en esa época, solo se realizaban en córdobas, comprendía el edificio y terreno frente a La Prensa, el cual funcionaba como parqueo y en donde estuvo instalada una gasolinera. Dicha adquisición sería pagada en el plazo de diez años en mensualidades de C$52.250.00 (cincuenta y dos mil doscientos cincuenta córdobas), al 7% de interés, cerrándose dicha operación de compra venta el 15 de julio de 1972. El Hogar Zacarías Guerra, estaba ubicado en el Barrio Bolonia frente al costado norte del parque Las Madres, tenía internos a esa fecha 172 niños y jóvenes y sus otros bienes heredados fueron en patrimonio: Parque de Ferias o Exposiciones ubicado en el costado noreste de la colonia Centroamérica, en donde actualmente se localizan las instalaciones del Centro Comercial Managua, 22 manzanas aledañas, hoy el actual Hogar Zacarías Guerra, 11 manzanas de terreno en el antiguo aeropuerto Xolotlán, la casa esquinera ocupada por la Escuela Nacional de Comercio, terreno contiguo a la panadería Rosa Blanca, terrenos y edificaciones frente a la Casa del Obrero (hoy Central Sandinista de Trabajadores CST), en donde estuvieron las oficinas de Catastro y la hacienda productora de café Las Delicias, en el municipio del Crucero. La Junta Directiva de la Fundación Zacarías Guerra, estaba presidida por don Roberto Terán, con oficinas en Casa Terán, sobre la avenida Rossevelt.

El Banco de América, de 17 pisos de altura era el más alto de Managua, tenía para esa fecha 26 sucursales en todo el país. El Club Terraza, ya había contratado dos pisos de este edificio para trasladarse ahí a partir del año 1973. El Banco de Centroamérica S. A., construiría un edificio de 24 pisos, como su sede principal en la esquina hasta ese entonces ocupada por el canal 6 de Televisión de Nicaragua, frente al Banco Central de Nicaragua, el auge urbano continuaba.

El Reparto Las Brisas, ubicado al occidente de la ciudad, entrega las casas nuevas a sus clientes, dándoles a escoger entre cuatro modelos y entregándoles ya instalados: muros, verjas, lámparas, agua potable y servicio de energía eléctrica, beneficios que permitieron que dicho reparto se lograra vender muy bien. Con el desarrollo de los nuevos repartos en la capital, la mayoría se ubicaban en sectores urbanos de la ciudad y presentaban características más ventajosas, de las que ofrecen hoy en día las urbanizadoras actuales y entre ellas podemos citar las siguientes: los terrenos tenían su área normal hasta de 450 varas cuadradas contra las 300 o menos del hoy, variedad de diseños arquitectónicos, el cliente escogía el color de la pintura de su casa, el agua potable y la luz eléctrica se la entregaban debidamente instalada, tenían casa club y áreas de juegos y entretenimientos para niños y adultos, los precios de las viviendas en relación con los actuales igualmente eran más favorables, sacando la relación y factores aún con los 45 años de diferencia. Su área construía comprendía entre 95 y 140 metros cuadrados, los muros perimetrales iban incluidos en el precio de compra original, al igual que el cielo raso, verjas y azulejos en baños y cocinas.

Por éstas y muchas otras razones y no con el ánimo de polemizar o competir de que tiempo ha sido mejor, es que hacemos saber y recordar las características de vida de los managuas de antes del terremoto de 1972 a todos los capitalinos de hoy.

El 5 de enero de 1968, ocurrió un terremoto que afectó de forma directa a la colonia Centroamérica; se consideraba a dicha vecindad como ir fuera de Managua en ese tiempo, afectó y causó daño a un promedio de 800 viviendas e incluso ocasionó grietas en algunas calles. Este evento sísmico sucedió el día ya referido a las 4.05 minutos de la madrugada, causando el pánico y zozobra a los entonces 7 mil habitantes de la colonia. El evento afectó en buena medida las estructura en sí de la colonia, pero no tanto como el de 1972.

No podemos dejar de mencionar que debido a la vida relativamente no era tan cara, muchos matrimonios de ese tiempo se permitían el lujo de tener un promedio de 6, 9, 12 o más hijos. Eran familias numerosas en relación con de hoy, viviendo en casas medianas o grandes, pasando vicisitudes en muchos casos, pero que eran felices a pesar de todo. Luchaban todos juntos en la vida para salir adelante mediante la unidad, el esfuerzo y la comprensión fraterna. Podemos citar familias con prole numerosa como los Caldera Fuentes, 6 hijos, los Mejía Baltodano del Barrio San Antonio 9 hijos, la familia de don Venancio Guerrero y su esposa dona Eva Roa con 12 hijos, los Zavala Reñazco del barrio Monseñor Lezcano con 14 hijos. Estas familias generaron profesionales gerentes de empresas, artistas, poetas, contadores, médicos, abogados, ingenieros, secretarias, hombres y mujeres de múltiples profesiones, connotados hombres de prensa escrita y televisiva, ocupaciones y oficios para beneficio de la patria. La familia Zavala Reñazco, data sus orígenes en el Barrio Monseñor Lezcano desde antes de la década de los años 30, cuando se asentaron sus ancestros en varias propiedades ubicadas en el sector de sureste de la estatua y que colindaban con otras quintas y haciendas semirurales cercanas del hoy cementerio general de Managua. Poco a poco el desarrollo urbano de la capital, obligó a ésta familia fundadora del barrio en mención ir cediendo en venta poco a poco, varios de los inmuebles originales que inicialmente comprendieron más de 20 manzanas de terreno.

Hoy sus herederos y sobrevivientes refieren, como el barrio se fue desarrollando a un ritmo progresivo, en base a que muchas familias originarias de los departamentos de León, Masaya, Carazo y otros departamentos del país vinieron a asentarse en la capital, requiriendo de lotes de terreno para construir sus viviendas. La familia de don Adolfo Zavala y dona Yolanda Reñazco de Zavala y sus 14 hijos, fue la única que echó raíces y se asentó plenamente en el barrio; ya para el año 1972, fueron base fundamental para que el barrio Monseñor Lezcano pudiese llegar a constituirse como uno de los principales puntos de referencia actuales en nuestra ciudad capital. El resto de sus familiares se asentaron en otros barrios de la ciudad.

El Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, desempeñó un papel muy importante en el país, antes de que se desarrollaran las carreteras pavimentadas a finales de los 50 e inicios de los 60; aún después de esto siguió jugando un papel muy importante en la vida comercial y económica de la nación. Fue de mucha utilidad ya que comunicaba la capital con los departamentos, en esos años, más productivos del país como lo fueron León, Chinandega, Masaya, etc., lo más importante que tenía como su ramal importante el puerto de Corinto, de donde salían muchos productos nacionales rumbo al extranjero. Sus oficinas principales, localizadas frente al Palacio del Ayuntamiento y los talleres de la Escuela de Artes y Oficios, ubicados al norte de los barrios San Sebastián y Cristo del Rosario, llegaron a tener una planilla entre ambas instituciones de más 2000 empleados en esas décadas de mediados del siglo pasado.

Era tal la importancia del tren, que todos los días del año, solamente jueves y viernes santo no hacía recorrido; salía de Granada hacia Corinto desde la madrugada llevando y recogiendo productos agrícolas y de toda índole en las estaciones de la ruta, moviendo dinámicamente el comercio interno y externo. El gobierno de turno tenía planes, los cuales los oficializó y declaró en conferencia de prensa a finales de 1972, para reactivar en maquinarias, vagones y otros, e inyectar económicamente al Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, lo que desgraciadamente el terremoto no permitió hacer.

El lunes 6 de noviembre de 1972, se realizó la inauguración de las noches familiares de compras con la asistencia de miles de capitalinos, con una caminata iniciada desde el Palacio Nacional, sobre la avenida Roosevelt hasta llegar al antiguo colegio La Inmaculada, doblando una cuadra hacia la derecha hasta llegar a la librería Cultural Nicaragüense en la Avenida Bolívar, luego de regreso hacia la Plaza de la República. Estuvo presidida por el Ministro del Distrito Nacional Dr. Luis Valle Olivares, don Alfredo Palazio, don Roberto Terán y el Dr. Oreste Romero Rojas, como representantes de la empresa privada, además del publicista Roger Fisher. Este desfile de inauguración dio inicio a las 6 y media de la tarde del día referido, e iba encabezada por la Banda de Guerra del Cuerpo de Bomberos de Managua, haciendo de esa noche plena de alegría, sano entretenimiento y grandes ofertas para los compradores. La avenida Roosevelt y la Bolívar se convertían totalmente en calles peatonales. Muchas familias de los departamentos del país aprovechaban para venir a pasear y a visitar a familiares en la capital, para de paso participar en estas noches de compras bien concurridas y animadas en un sano ambiente.

El Ayuntamiento con la finalidad de dar una mejor cara a la ciudad que estaba a las puertas de la XX serie mundial de béisbol aficionado “Nicaragua Amiga 1972”, en coordinación con TELCOR, había mandado instalar 100 teléfonos públicos en parques y calles de Altamira, Las Brisas, alrededores del estadio y otros sitios. Igualmente el estadio nacional Somoza, se había remodelado y pintado totalmente, se le instaló nueva pizarra electrónica, cambio total en las luces de las torres y de las graderías, instalación de nuevos servicios sanitarios para los fanáticos, cambio total en los dogout de los equipos visitantes y de casa, tratamiento especial y mantenimiento permanente de la nueva grama, señalamiento en calles aledañas y zonas de parqueo del estadio, para las delegaciones deportivas y diplomáticas y aficionados nacionales. También se adoquinaron calles en diferentes barrios de la ciudad entre ellos Ducualí, Monseñor Lezcano, Altagracia y otros. Igualmente anunciaron la construcción de cuatro campos de béisbol en cuatro diferentes barrios de la capital, pero no se precisó en ese momento cuales serían los beneficiados, ya la población demandaba de lugares definidos para la práctica sana de los deportes.

En esa época los amigos tenían características diferentes a las amistades actuales, no estoy menospreciando a los nuevos amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc., sino que el concepto de amistad era más sincero, más franco, más de entrega, más de palabra. Los tiempos hacen cambiar la conducta humana de las personas, la tecnología actual ha hecho y sigue haciendo daño a la gente. Los valores humanos inclusive en las familias han venido perdiendo su esencia, para dar paso a padecer de los pecados capitales parcial o totalmente en muchos casos. El ser humano moderno o actual, está aferrado firmemente a lo material, a lo físico, al dinero y al interés desmedido, siendo lo más grave, que hacemos poco o nada por recuperar parte de nuestra condición humana y fraterna con nosotros mismos, con familiares y amigos. Considero que nosotros como población nicaragüense necesitamos una urgente reingenería mental, para tratar de encontrar caminos más sanos para el verdadero disfrute de la vida. Será necesario tratar de hacer un esfuerzo en conjunto como sociedad para que Nicaragua alcance llegar a ser una verdadera nación mejor equilibrada para ejemplo de América y resto del mundo; no sólo en los aspectos económicos, sino también en los valores ciudadanos que son en donde descansan y se mantiene el verdadero progreso de un país. Dios; nos ayudará a alcanzar ésta nueva meta de vida como hijos suyos que somos y que nunca nos abandona. Tratemos de hacer de una utopía, una realidad que nos favorezca a todos los nicaragüenses, ya no hay que volver a ver hacia afuera, sino para con nuestros espejos interiores.


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